Normalmente se suelen encontrar parecidos entre personas de edades similares. Resulta más sencilla e inmediata la comparación. Un doble 60 años después precisaría pruebas fotográficas para confirmar la comparación. Y dado el cambio en las modas y en las herramientas fotográficas, no resultaría tan fácil poder sentir o demostrar las coincidencias físicas. Pero imaginaos que ocurre, que veis en un chico joven a un familiar vuestro fielmente representado con esa edad. Quedaríais perplejos.
Pensad ahora en las agencias de publicidad de hace 60 años. En los momentos en los que cualquier idea servía, aunque no respondiera a estrategia alguna. Pensad en lo novedosos que resultaron los nuevos medios de comunicación de entonces para aquellos publicitarios. En las fórmulas que debieron inventar. En los gurús de aquella época… Ahora, imaginadlo todo en color. ¿A qué se parecen?
Pues nada, a empezar de nuevo para llegar al mismo sitio.
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