viernes, 6 de noviembre de 2009

La microsegmentación o la doppler fetal de una marca

Qué mal se pasa hoy en día en el embarazo. Ecografía tras ecografía vives momentos de altísima incertidumbre. Los ginecólogos te hacen sentir más tensión que cuando se decide la candidatura olímpica. Te dicen: vamos a ver si tiene los dos testículos. Ahora, si tiene las manos con el número de dedos al completo. A ver, los riñones. El latido del corazón, tiene brazos, las dos piernas, la cabeza mide dentro de lo normal… Se echan de menos los tiempos en los que sólo te decían si nacía vivo o muerto. Y si luego traía alguna anomalía, se encajaba por inevitable. Pero sí creo que se puede evitar tanto sobresalto.

También se echan de menos los tiempos del ATL puro y duro. Porque la comunicación va también a sobresaltos, hacia las microacciones donde todo parece igual de importante. Vamos a ver si el evento ha salido bien, si ha generado publicity, si gustó el mobiliario creado para el acto, si gustó el vídeo, si el site ha generado visitas... Aviso al que se aventure a dirigir campañas microtareas, que se prepare. Su tiempo de descanso y su tranquilidad también se van a quedar “microlimitados”.

Porque todavía nadie sabe o acepta que ese dinero que se ahorran ahora en medios se debería destinar a inteligencia, a profesionales multidisciplinares y cualificados, que ayuden a llegar a más sitios, con la misma calidad a la que hasta ahora estaban acostumbrados los consumidores. Pero si lo único que se desea es ahorrar, habrá que ir olvidándose del valor actual de la marca.

martes, 3 de noviembre de 2009

Bebidas isotónicas frente al telemarketing.

- No estoy interesado.

- ¿Tiene algún motivo?

Este es el comienzo de una conversación de telemarketing. Y si el receptor de la llamada es educado, la conversación puede no acabar nunca.

El aporte de minerales se hace necesario no sólo por ejercicio bucal, ya se sabe, la tarifa plana invita a la charla compulsiva, pero hay otros factores que recomiendan la reposición de sustancias vitales: normalmente la llamada es a la hora de la siesta e impide el descanso adecuado; suelen ser varias las llamadas que te hacen levantar del sillón o sofá; contestas de pie, porque crees que durarán poco; si es en la calle, el móvil requiere ser sujetado por el brazo durante demasiados minutos, por muy ligero que sea, al final, cansa; imaginar cómo quitarte al comercial de encima requiere una gran inteligencia y contención…

En definitiva, mientras las marcas no se den cuenta de que las llamadas gratuitas al consumidor las van a pagar muy caras, lo recomendable es estar preparado para todo tipo de ejercicios: abdominales para coger el inalámbrico de la mesa, bíceps para levantar el teléfono durante horas, velocidad, para que el timbre no despierte al resto de la familia…

Así que isotónica para todos. Y algo de paciencia; en el pasado las marcas se dieron cuenta de que llamar a las puertas de las casas no era la mejor de las fórmulas de venta.