domingo, 3 de enero de 2010

Zapping para ver buenos anuncios

Cogí el mando a distancia y decidí hacer zapping cuando el director de cuentas iba a decirme que eso no era lo que quería el cliente. Volví a hacerlo cuando efectivamente el director de comunicación iba a elegir la creatividad más formal. Repetí la operación cuando se apuraba tanto el presupuesto que la película iba a perder todo el encanto. De nuevo apreté un botón del mando cuando el planificador de medios pretendía una frecuencia excesiva en detrimento del segundaje. Y todavía después, cuando la censura apreciaba malas intenciones donde sólo había arte y diversión. Por fin llegó el spot y dejé de hacer zapping.

Esperemos que a partir de ahora, en vez de cambiar de canal cuando llegan los anuncios, en los que aún llegan, lo que de verdad cambie sea la publicidad.

viernes, 1 de enero de 2010

Nombre de marca: Zapatero o Rajoy

Intercambia las caras y personalidades a los nombres del título, a Rajoy le pones las de Zapatero y a Zapatero las de Rajoy. Parece que por su posicionamiento más progresista o más conservador a cada uno le pega más el nombre del otro. Visto así podemos pensar que el nombre carece de valor para alcanzar una percepción determinada, pero sí que lo tiene. Si Zapatero se llamara Rajoy parecería mucho más que progresista, digamos que su percepción rallaría el vanguardismo. Y si Rajoy se llamara Zapatero, creo que aún le costaría más trabajo líderar al grupo de la oposición.

Y puestos a analizar, y al margen de ideologías, diría que comercialmente es más afortunado el nombre de Rajoy, original, breve y fácil de pronunciar, casi es la primera palabra que aprendemos: ajo, ajoy, Rajoy.

Por el contrario, Zapatero, más largo, menos estético y cuya interpretación exacta nos lleva a otro sector profesional, nos vuelve a demostrar que aunque ayude la adecuada elección de un nombre, se puede construir cualquier percepción deseada a pesar de él.