domingo, 5 de junio de 2011

Que no me incineren, me apetece estar tumbado

Cuando conseguí mi primer contrato de trabajo como redactor me comentaron que echaron al anterior porque era un vago, que rendía muy poco y exigía irse de vacaciones de vez en cuando, que lo necesitaba para mejorar su creatividad. Yo acepté aquella crítica a mi predecesor sin dudar un segundo de que se la mereciera. Pero llevo años planteándomelo. Me pregunto a menudo los motivos por los que me paso la vida cansado, sin ánimo ni fuerzas para emprender ningún esfuerzo físico. Tengo dos hijos pequeños y eso justifica cualquier grado de agotamiento. Pero, aunque no paro ni un segundo a lo largo de la jornada, he llegado a creer que soy flojo.

Me intento consolar pensando que realmente mi cansancio imperecedero se deba a que a diario se me pide hacer el mayor esfuerzo que se le puede demandar a un ser humano: crear.

Porque mi cansancio viene de siempre. De antes de hacerme padre. Tan cansado vivo que he descartado la posibilidad de que me incineren cuando fallezca. Prefiero que me coman lentamente los gusanos. Y mientras tanto, pasar los días tumbado, sin hacer ningún esfuerzo mental ni físico.

Que ese destino se convierta en una aspiración no deja de sorprenderme y me hace recordar aquellas palabras de mi entonces directora, cuando criticaba a aquel creativo que, además de creativo, nos demostró ser práctico, realista e inteligente.  

domingo, 29 de mayo de 2011

Hablar sobre el futuro de la publicidad o cómo evitar tener una idea

Esa es la vida del comunicador, pasarse la vida buscando excusas para no tener que pensar una idea. Incluyo a todos: creativos, estrategas, community managers, directores de cuentas, planificadores de medios... Ocurre porque desde niños hablamos, pensamos de forma estratégica, negociamos, profetizamos, juzgamos, criticamos, protestamos, rogamos, amamos, e incluso intentamos empatizar. Pero lo que no hacemos casi nunca es intentar ser creativos, así que no estamos entrenados y nos cuesta más trabajo.

Por lo tanto, lo mejor será que finalice este post y me ponga a inventar durante un rato.

domingo, 1 de mayo de 2011

El concepto: acordémonos de todos los que no toman cuajada

No se puede ser plenamente feliz cuando sabes que hay gente que no ha probado la cuajada con miel. Que se está perdiendo el placer más intenso y a la vez más delicado de los postres. Cuando tomo una cucharada me acuerdo de todas esas personas que no lo disfrutan. Y no puedo dejar de lamentarlo. Me abate tanto que sólo encuentro consuelo tomándome otra cuajada.

Me pasa algo parecido cuando me encuentro con un concepto y lo saboreo, pienso en la gente que no se detiene ante ellos, que no sabe que existen, que no se deleita al verlos... Me afecta tanto que, nuevamente, sólo me reconforta buscar otro concepto.

miércoles, 20 de abril de 2011

La comunicación del futuro, ere que ere

Sigamos hablando del futuro en la comunicación. Insistiendo, ere que ere, en lo que está por venir. ¿Por qué no echamos a todos los médicos de España y los sustituimos por todos los que sepan operar con láser? Lo mejor de los cursos sobre redes sociales es la lección en la que te hablan de la usp como si fuera el gran descubrimento de este siglo: hay que aportar valor, te insisten, y te tratan de enseñar unas pocas nociones de creatividad para vender tu única proposición de venta.

Mientras escuchas lo de toda la vida en boca de los nuevos gurús, seguimos ere que ere. Gente joven entrando en los departamentos de comunicación de las marcas, aprendiendo a manejar las promociones del facebook para conseguir seguidores; las agencias cerrando y echando a grandes profesionales de la comunicación; y las marcas a la deriva mirando hacia todos lados para ver a quién copiar. De pronto aparece la campaña de Verti y sueñas con que todo volverá a tener sentido. ¿Quién habrá sido el director de cuentas? Enhorabuena.

Pero te despiertas y vuelves a desmoralizarte al escuchar nuevas noticias de la comunciación del futuro, del ere que ere, de los despi2.0.

jueves, 7 de abril de 2011

La marca empezó con mala suerte, el primer día: nació

Sí, nació antes de tiempo, de saber cómo había que comportarse en la red. Nadie le había explicado que Twitter era para conversar, que podía estar geolocalizado en Google Maps, que Tuenti era una red social de jóvenes españoles, que los vídeos en You Tube debían invitar a la suscripción del canal, que lo de las fotos el Flickr era también una manera de compartir y relacionarse, que esas direcciones tan raras de Twitter eran direcciones acortadas en Bit.ly, ni se imaginó que después de conseguir cientos de seguidores le iban a empezar a cobrar en la web que le daba espacio para crear su comunidad virtual gratuita ni que en Facebook se podían hacer listas para que sus mensajes no los viera todo el mundo ni que pagar el sem te mejoraba el seo ni que había que ofrecer valor... Tampoco sabía que en internet las mentiras se cogen antes que a un cojo lesionado de la otra pierna, que la interacción en tu web posicionaba en Google, que podía monitorizar todas sus redes desde una sóla web (Hootsuite), que podía gestionar el correo electrónico con Mailchimp, que Facebook le iba a obligar a convertirse en página perdiendo privilegios, que un colega iba publicar la foto del director de la empresa de aquella manera, tampoco sabía del "efecto streisand", cuando en un intento de ocultar o censurar información llevó a dicha información a ser divulgada de forma infinitamente mayor a la pretendida... y había más cosas, relacionadas directamente con la imagen de marca, la creatividad, la comunicación...

No sabía nada de eso cuando nació como marca. Y se sintió como si hubiera venido al mundo sin la intuición de mamar. Genéticamente no estaba preparado para este cambio. Se enteró de todo cuando ya era tarde, justo antes de sentir su desgracia por arruinarse como empresa y lamentar haber nacido como marca.

viernes, 25 de marzo de 2011

Phishing a las marcas

Vender más, qué gran tentación. El director de comunicación o "mulero" sacando pecho, la de cuentas, "mulera" también, orgullosa, los creativos tan tranquilos... El producto se vende más, qué más queremos. La acción en la tienda ha funcionado, la comunicación ha costado bien poco, el trabajo ha sido limpio, sin problemas, para qué invertir más. Al año que viene repetimos.

No sé por dónde está entrando ese virus o troyano en los cerebros de las marcas, pero este phishing es de cárcel. Que alguien se pregunte por qué la gente ha comprado. Por qué ha preferido esa marca a otra. Vale, por la oferta, pero no todo lo que se pone en oferta se compra, existen tiendas con verdaderas baratijas que no compramos. ¿O alguien ha adquirido alguna vez el pajarito que silba soplándolo? La oferta se entiende como tal cuando se le resta precio a algo de más valor. Y el valor lo consigue la calidad del producto pero sobre todo la marca.

Y eso no es todo, porque para el año que viene se sacará una partida presupuestaria destinada a redes sociales. Muchos no saben muy bien por qué, pero conseguir seguidores se ha convertido en primera necesidad. ¿Quién no ha soñado alguna vez con tener fans? ¿A quién no le excita ver como cada día consigue que una o dos personas más le hagan caso?

Creo que el ladrón de imagen de marcas está en otro país y no se le puede coger, pero a los que están cerca de las marcas, desprotegiéndolas a diario, a los intermediarios del phishing o "muleros" habría o que denunciarles por arruinar empresas o lamentar que por su incultura en comunicación corporativa les estén estafando.

jueves, 10 de febrero de 2011

Seamos estratégicos porque la estrategia nos pide ser creativos

Vi al estratega pálido a punto de eclosionar. Era una feliz idea. Su cerebro había llegado a darle una respuesta, por fin. Balbuceó, quiso hablar pero no pudo, su boca no era capaz de articular palabra. Todos lo entendimos. Su silencio estaba gritando: -bien, bien, ya está bien de aburrir al personal, seamos creativos, seamos creativos en comunicación-. O eso fue lo que quisimos interpretar.

¿Pero nos debemos olvidar de cómo habla la marca? Sin perder su personalidad, la marca se expresa en el tono que más le complace, al igual que las personas, pueden ser aburridas o ingeniosas, depende del momento y del contexto. Y hoy en día el momento y el contexto son de una disparidad absoluta.

jueves, 3 de febrero de 2011

Redes sociales: no pienso luego no existo

Hay marcas que han empezado a desaparecer del mapa. Su recorte en el presupuesto de comunicación, su decisión de explorar únicamente la vía on line, su afán por lograr llegar sin coste al público objetivo... las está ocultando. Quizás este post les invite a pensar. Si están en redes sociales de la misma manera que pueda estar yo o un joven con un currículum vitae por bandera puede que se estén restando valor de marca.

O el medio les prestigia o sino la producción de su comunicación o la creatividad o algún factor cercano al producto o a la oferta.
Cierto que es bueno tener fans, cuantos más mejor, menuda base de datos, y a la vez, que gran medio de comunicación en su poder, pero deben preguntarse si se han hecho sus seguidores por una promoción en concreto y, también, si consideran que tiene más valor enviarles un mensaje a su muro que a su correo electrónico o convencional. Vamos, que si su mensaje tiene más valor que el de un buzoneo.

También, que se pregunten si esa sensación que se tiene cuando uno se encuentra a alguien de la "tele" por la calle se siente cuando ven a uno de sus contactos de facebook.

Bueno yo, por si acaso, sigo pensando.