miércoles, 20 de abril de 2011

La comunicación del futuro, ere que ere

Sigamos hablando del futuro en la comunicación. Insistiendo, ere que ere, en lo que está por venir. ¿Por qué no echamos a todos los médicos de España y los sustituimos por todos los que sepan operar con láser? Lo mejor de los cursos sobre redes sociales es la lección en la que te hablan de la usp como si fuera el gran descubrimento de este siglo: hay que aportar valor, te insisten, y te tratan de enseñar unas pocas nociones de creatividad para vender tu única proposición de venta.

Mientras escuchas lo de toda la vida en boca de los nuevos gurús, seguimos ere que ere. Gente joven entrando en los departamentos de comunicación de las marcas, aprendiendo a manejar las promociones del facebook para conseguir seguidores; las agencias cerrando y echando a grandes profesionales de la comunicación; y las marcas a la deriva mirando hacia todos lados para ver a quién copiar. De pronto aparece la campaña de Verti y sueñas con que todo volverá a tener sentido. ¿Quién habrá sido el director de cuentas? Enhorabuena.

Pero te despiertas y vuelves a desmoralizarte al escuchar nuevas noticias de la comunciación del futuro, del ere que ere, de los despi2.0.

jueves, 7 de abril de 2011

La marca empezó con mala suerte, el primer día: nació

Sí, nació antes de tiempo, de saber cómo había que comportarse en la red. Nadie le había explicado que Twitter era para conversar, que podía estar geolocalizado en Google Maps, que Tuenti era una red social de jóvenes españoles, que los vídeos en You Tube debían invitar a la suscripción del canal, que lo de las fotos el Flickr era también una manera de compartir y relacionarse, que esas direcciones tan raras de Twitter eran direcciones acortadas en Bit.ly, ni se imaginó que después de conseguir cientos de seguidores le iban a empezar a cobrar en la web que le daba espacio para crear su comunidad virtual gratuita ni que en Facebook se podían hacer listas para que sus mensajes no los viera todo el mundo ni que pagar el sem te mejoraba el seo ni que había que ofrecer valor... Tampoco sabía que en internet las mentiras se cogen antes que a un cojo lesionado de la otra pierna, que la interacción en tu web posicionaba en Google, que podía monitorizar todas sus redes desde una sóla web (Hootsuite), que podía gestionar el correo electrónico con Mailchimp, que Facebook le iba a obligar a convertirse en página perdiendo privilegios, que un colega iba publicar la foto del director de la empresa de aquella manera, tampoco sabía del "efecto streisand", cuando en un intento de ocultar o censurar información llevó a dicha información a ser divulgada de forma infinitamente mayor a la pretendida... y había más cosas, relacionadas directamente con la imagen de marca, la creatividad, la comunicación...

No sabía nada de eso cuando nació como marca. Y se sintió como si hubiera venido al mundo sin la intuición de mamar. Genéticamente no estaba preparado para este cambio. Se enteró de todo cuando ya era tarde, justo antes de sentir su desgracia por arruinarse como empresa y lamentar haber nacido como marca.